Privacidad desde el diseño
Cuidar la información comienza antes de escribir una línea de código. Implica decidir qué debe ser público, qué necesita autorización y qué no hace falta recopilar.
Dos espacios con propósitos distintos
El blog comparte orientaciones e información institucional y puede ser consultado por cualquier persona. El portal, en cambio, contiene la operación autorizada y exige una identidad Google aprobada por la administración.
Separar ambas superficies reduce el riesgo de exposición y hace más fácil explicar dónde vive cada tipo de información.
Menos información, mejor cuidado
La superficie pública no solicita nombres, correos, listas ni resultados. Tampoco consulta la hoja operativa. Cada dato evitado es un dato que no puede publicarse por error.
La política editorial complementa esta separación con una revisión previa a cada publicación.